Protocolo a la hora de vestir tu mantilla

Como ya te contábamos en la entrada que hacía referencia a la historia de las mantillas, la prenda se utilizaba en sus orígenes como parte del protocolo en los actos religioso: misas, funerales y desfiles procesionales.

En la actualidad, este último es el uso más destacado ya que cada vez son más las mujeres que acompañan a los titulares de su hermandad con la clásica mantilla española. Pero no debemos olvidar que tiene unos básicos que hay que seguir para vestirla de forma correcta. El primero de ellos es el siguiente: menos es más. Optar por la sencillez es algo que no podemos olvidar y que nos ayudará a lucir de forma mucho más elegante nuestra mantilla. 

Teniendo en cuenta el protocolo de uso, utilizaremos un vestido negro de una sola pieza, con manga al codo o larga, y el largo debe ser a la rodilla. No debemos olvidar que vestimos la prenda en señal de luto, de ahí el color escogido y el respeto del largo. Las medias también son una parte importante del conjunto y deben ser en cristal, en negro o carne, aunque nunca tupidas ni con dibujo. 

La elección de los zapatos y la peina es otro de los puntos más importantes. Respecto a los primeros, debemos hacer una apuesta segura por el calzado a utilizar debido a que serán varias las horas que estaremos realizando estación de penitencia y, por tanto, unos salones de tacón medio, también en color negro, serán una buena opción. La peina, normalmente de carey, debe de ser elegida según la persona que la lleva. La altura o facciones de la cara marcarán nuestra decisión. 

Como complementos, además de un broche que llevaremos a la altura del moño, utilizaremos unos pendientes discretos y guantes negros. Todo lo que pongamos de más es opcional pero debe de seguir la línea de sencillez y elegancia marcada desde un principio.